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Vinos de Altura: Los secretos del Valle de Uco

Por Equipo Enológico marketerpromote•28 de Enero, 2025•8 min de lectura
Hileras de viñas con hojas verdes al pie de la cordillera

En Mendoza, el agua no es un elemento fortuito: es una obra de ingeniería colectiva que baja del deshielo andino para tornar fértil el desierto.

El Valle de Uco, comprendido por los departamentos de Tupungato, Tunuyán y San Carlos, se ha consolidado en las últimas tres décadas como uno de los polos enológicos más prestigiosos del hemisferio sur. Aquí, a alturas que oscilan entre los 900 y los 1.500 metros sobre el nivel del mar, las vides reciben una insolación intensa que se equilibra con la marcada amplitud térmica nocturna.

Suelo y terroir: la huella calcárea

Los suelos pedregosos y calcáreos aportan a los vinos tintos una mineralidad fresca y taninos de textura fina, alejándose de los perfiles sobremaduros del pasado. Los enólogos locales experimentan con fermentaciones en huevos de hormigón y ánforas, privilegiando la pureza de la fruta por sobre el tostado excesivo de la madera.

  • Gualtallary: Suelos calcáreos que otorgan nervio, acidez filosa y longevidad notable.
  • Paraje Altamira: Densidad aromática, notas de violetas salvajes y elegancia en boca.
  • San Pablo: Microclima frío con influencias directas del cordón montañoso.

La experiencia gastronómica

Las bodegas de la región han integrado comedores de alta gama con menús concebidos en torno a ingredientes de proximidad: truchas de deshielo, chivito malargüino, aceites de oliva virgen extra y vegetales recolectados al alba en huertas orgánicas propias.

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