Vinos de Altura: Los secretos del Valle de Uco

En Mendoza, el agua no es un elemento fortuito: es una obra de ingeniería colectiva que baja del deshielo andino para tornar fértil el desierto.
El Valle de Uco, comprendido por los departamentos de Tupungato, Tunuyán y San Carlos, se ha consolidado en las últimas tres décadas como uno de los polos enológicos más prestigiosos del hemisferio sur. Aquí, a alturas que oscilan entre los 900 y los 1.500 metros sobre el nivel del mar, las vides reciben una insolación intensa que se equilibra con la marcada amplitud térmica nocturna.
Suelo y terroir: la huella calcárea
Los suelos pedregosos y calcáreos aportan a los vinos tintos una mineralidad fresca y taninos de textura fina, alejándose de los perfiles sobremaduros del pasado. Los enólogos locales experimentan con fermentaciones en huevos de hormigón y ánforas, privilegiando la pureza de la fruta por sobre el tostado excesivo de la madera.
- Gualtallary: Suelos calcáreos que otorgan nervio, acidez filosa y longevidad notable.
- Paraje Altamira: Densidad aromática, notas de violetas salvajes y elegancia en boca.
- San Pablo: Microclima frío con influencias directas del cordón montañoso.
La experiencia gastronómica
Las bodegas de la región han integrado comedores de alta gama con menús concebidos en torno a ingredientes de proximidad: truchas de deshielo, chivito malargüino, aceites de oliva virgen extra y vegetales recolectados al alba en huertas orgánicas propias.